Desde hace algunos años entramos a una era donde la comunicación convencional cambió a la comunicación virtual. En estos días al menos 3 generaciones (-20, 20s y algunos 30s) ya no son asiduas a utilizar por ejemplo, el teléfono para comunicarse, ni siquiera el celular. El celular dentro de la generación de chicos de menos de 20 años es usado para mandar mensajes de texto y conectarse a algún tipo de mensajero on line gratuito. El costo que implica utilizar un celular para hacer llamadas no es costeable para la mayoría de los estudiantes que no cuentan con un plan de prepago y que tienen que pagar casi el triple por minuto en una llamada, al tener un equipo “amigo”. Pero lo más importante es que no les gusta hablar por teléfono. Es más fácil, concreto y simple mandar textos abreviados e íconos gestuales que perder el tiempo con saludos y cortesías para decir simplemente: “ok”. ¿Nos importa está generación y sus tendencias? Por supuesto. Esta generación va a incorporarse a las filas laborales en los próximos años, si no estamos al tanto de sus prácticas y no adaptamos las nuestras, no podremos emplearlos y si no los empleamos no podemos estar a la vanguardia.
Hablando en términos de negocio y subiendo un poco en la escala generacional, aquellos que rondan los 20s y que se encuentran trabajando en alguna empresa, tampoco son asiduos a las conversaciones telefónicas. Es fácil adquirir un smart phone que cuente con la tecnología para conectarse a internet y de este modo trabajar desde cualquier parte.
A pesar de que la moda de instalar un firewall y poner un proxy totalmente restrictivo en las empresas para aumentar la seguridad de la información sigue siendo una práctica muy común, no es en realidad una práctica funcional ni mucho menos lucrativa.
Programas como el MSN Messenger y el Office communicator permiten que un empleado esté conectado durante horas continuas con compañeros, jefes, proveedores, etc. Un mensajero instantáneo permite dividir los contactos en grupos, admitirlos y bloquearlos de modo que se tenga una red segura. Permite también mantener conversaciones simultáneas incluso en diferentes idiomas, cosa imposible en una conversación telefónica o junta presencial.
El teléfono ya no da la funcionalidad requerida ahora. Una conversación escrita puede guardarse y consultarse cuantas veces sea necesario. Ya no existen los malentendidos de: “yo dije 2 y entendiste 12” o “yo dije que no era gratis y escuchaste que ahora era gratis”. Ese tipo de situaciones laborales son ahora problemas de las cavernas.
Proporcionar una tarjeta ATT para atender conference calls ya no es una inversión inteligente. El acceso a la red desde cualquier parte crece día a día de modo que puedes conectarte con una lap top o con el mismo celular desde la banca de un parque. Es más barato pagar una mensualidad de internet de banda ancha como la red telcel o infinitum móvil que no tiene límite, que pagar por las llamadas internacionales que al menos duran 30min. Otorgar una tarjeta ATT también se presta a malas prácticas ya que no se puede tener un control sobre cada individuo y sus llamadas en una empresa que tiene más de 5000 empleados con acceso a esa tarjeta.
Las redes sociales siguen siendo mal vistas por las empresas. El administrador de TI generalmente es requerido para bloquear infinidad de aplicaciones como FaceBook, Twitter e incluso los Bloggs. Lo que este tipo de empresas no ha tomado en cuenta es que hay otros negocios que utilizan estas herramientas a su favor. Si por ejemplo, en un departamento de mercadotecnia o de inteligencia de negocios no hubiera acceso a este tipo de aplicaciones, difícilmente se podría correr una estrategia de benchmarking. ¿Cómo acceder a la información de la competencia si ésta está subida en un blogg o en una página de redes sociales y está bloqueado el acceso?
En conclusión, la era del control y los bloqueos por parte de la empresa hacia los empleados, terminó. Una directiva inteligente tendría no sólo que permitir estos accesos, si no proporcionar los programas de instalación e invitar a toda la compañía, desde el CEO hasta los analistas a que participen en este tipo de prácticas. No solamente ahorra dinero, también ahorra tiempo y esfuerzo, que en un país como este, no se puede perder.
Todo en el mundo tiene diferentes matices. Las empresas hoy en día pueden seguir como hace 10 o 20 años y funcionar, pero si no comienzan a cambiar la perspectiva y sacar ventaja del mundo tecnológico a donde se dirigen todos los negocios, no sólo se quedarán atrás si no que no llegaran ni a otros 5 años.
Es hora de entrar al mundo virtual y sobre todo, convertirse en el líder.
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